viernes, 18 de junio de 2021

Una crítica al tiempo de la yapa

Para inaugurar este nuevo blog nórdico, decidí preparar una crítica literaria a un libro que me ayudó a refrescar los patrones de identidad portuaria que por lugar de nacimiento me corresponden. Del tiempo de la yapa, es una obra de la historiadora guayaquileña Jenny Estrada, donde se presentan las costumbres de una sociedad de antaño, así como sus recuerdos colectivos. La publicación contiene más de 70 textos, denominados por la autora, como crónicas costumbristas. A continuación, un recuento de unas cuantas.


Por Bruno C. Borro

Todos los rituales

Cada grupo de seres humanos posee rituales o costumbres que ha establecido, algunas veces sin darse cuenta. Son estas costumbres que hacen cada país, ciudad, o sector urbano único. En la obra de Estrada se hace un recuento de varios rituales del Guayaquil del tiempo de la yapa. Uno que llamó mi atención fue la organización de la última cangrejada antes del inicio de veda. En mi vida, nunca había prestado atención a las fechas en que no se puede comer cangrejo (quizá porque mi familia cercana no es del Guayas y no comemos cangrejo). Sin embargo, al ver documentado que para el típico guayaquileño es importante comer cangrejo en la víspera de la restricción, me hizo prestar atención a las historias de Instagram en esas fechas. Y efectivamente, tantos de mis contactos se publicaron comiendo cangrejo el fin de semana antes del inicio de la veda.   

Entre rezos y chismes

La sociedad guayaquileña es portadora de un equipaje cultural, influenciado en gran parte por la religión. Buena o mala, esa carga viene influyendo las decisiones que se toman desde el tiempo de la yapa. Por ejemplo, ir a la playa en semana santa pero no bañarse el viernes por temor a convertirse en pez. Por otra parte, en historias como Los duelos sociales y El placer de regalar, Estrada deja claro que en Guayaquil los eventos sociales son una carga. Basta mencionar la transformación de rezos a chismes en los velorios, o la imposición de regalos económicos a sobre cerrado en matrimonios. Una historia del libro, que me dejó desorientado, fue Cristo Rey. Estrada asegura que en su tiempo la celebración tenía lugar el último domingo de Octubre y manifiesta su no conformidad con el cambio de fecha. Googleando al respecto, aprendí que la celebración suele ser en Noviembre, y el quinto domingo antes de Navidad.   

El olvido y el progreso

Las historias de Estrada nos devuelven costumbres y acontecimientos que se han desvanecido en el tiempo. En Las carretillas recordamos en los sitios de comida popular que había en el malecón de Guayaquil. La noche de la Pangora es una crónica de la chiva acuática que se hundió trágicamente en el estero Salado; supongo que hay un mal karma en ese brazo de mar tristemente contaminado. La obra destaca también la evolución de la ciudad en varios niveles. Cruzamos el río Guayas en lancha, pero también lo atravesamos por primera vez en auto en el puente de la Unidad Nacional. También nos subimos al auto con una de Las primeras camaronas. Entramos al primer supermercado y al primer cine con aire acondicionado. Nos deslizamos por un parque de diversiones que ya no existe en el cerro del Bim Bam Bum. Regresamos a casa a encender la primera cocina a gas. Recordar siempre vale la pena.



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